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Es deplorable el cuartito donde las meten

“A pesar de que había una orden de alejamiento, en el Juzgado siempre estuvo cerca. Como víctima sentí que no había protección ninguna. Sentía miedo de tenerlo cerca. Me intimidaba”. Es el testimonio de Natalia, nombre ficticio. Sufrió durante 8 años agresión psicológica por parte de su ex pareja. Los dos últimos años ya sin relación, también golpes y amenazas más graves. Se atrevió a denunciar después de que el hijo de ambos presenciara varios episodios de maltrato por parte del padre (ex-pareja). Cuando fue a declarar tuvo que ver la cara de su agresor por los pasillos y sentir cómo intentaba intimidarla con la mirada.

El delegado del Sindicato de Trabajadores de la Administración de Justicia (STAJ), Luis Suárez, ha reconocido que la situación es grave, que las sedes judiciales en Fuerteventura arrastran “un problema grave de falta de espacios y personal” y aclara cómo “el espacio en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 es insuficiente para que, la mayoría de las veces, no coincidan la víctima con su maltratador”.

El delegado del Sindicato cuenta cómo, en muchos casos, se ven en el Juzgado y se incumple “la obligación de esconder a las víctimas porque no tienen espacio físico donde poder ponerlas ni instalaciones adecuadas mientras declara el maltratador y se practican las actuaciones, es deplorable el cuartito donde las meten, a veces utilizan la sala del juzgado para protegerlas, pero eso provoca en la mayoría de los casos mas pánico ya que el espacio no es el adecuado”.

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